Publicado el 08/07/2025 por Administrador
Vistas: 78
En un giro inesperado en la política exterior de Estados Unidos, el Departamento de Estado anunció la retirada del grupo islamista Hay’at Tahrir al‑Sham (HTS) de la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras. La medida, que entra en vigor este 8 de julio, marca un cambio significativo en el enfoque estadounidense hacia el conflicto sirio y la lucha antiterrorista en Oriente Medio.
HTS, considerado durante años como el brazo de Al Qaeda en Siria, fue señalado por sus acciones extremistas en la región. Sin embargo, desde su ruptura formal con Al Qaeda en 2016 y su transformación en una fuerza dominante en el noroeste del país, ha intentado proyectar una imagen más nacionalista y menos ideológica. El grupo, liderado por Ahmed al‑Sharaa (anteriormente conocido como Abu Mohammad al‑Jolani), controla actualmente vastas zonas de Idlib y se ha convertido en actor clave en la transición política siria.
La decisión de Estados Unidos responde, según altos funcionarios, a una evaluación de los “cambios sustanciales” en la conducta y objetivos de HTS. De acuerdo con el comunicado oficial, el grupo ha dejado de actuar como un ente terrorista transnacional y ha asumido funciones administrativas y de gobernanza en áreas bajo su control, participando incluso en negociaciones con actores regionales.
Este paso se enmarca en una reconfiguración diplomática más amplia liderada por la administración Trump, que busca abrir canales con actores que puedan garantizar estabilidad tras la caída del régimen de Bashar al‑Assad. A mediados de mayo, Donald Trump se reunió en Arabia Saudita con al‑Sharaa, consolidando un acuerdo que incluía compromisos sobre derechos humanos y participación política plural.
A pesar del alivio en las sanciones y la eliminación de la etiqueta terrorista, HTS continuará siendo objeto de restricciones específicas por su historial de abusos. La administración estadounidense dejó claro que no se trata de una “exoneración” sino de una apuesta estratégica para favorecer la transición en Siria.
Reacciones internacionales no se hicieron esperar. Mientras algunos gobiernos árabes ven con buenos ojos el pragmatismo de la medida, miembros de la Unión Europea y organizaciones de derechos humanos expresaron preocupación por el posible blanqueo de un grupo que aún mantiene elementos radicales en su seno.
Expertos en seguridad advierten que, aunque HTS ha moderado su discurso, su estructura interna sigue marcada por una ideología salafista, y su capacidad militar aún representa un riesgo si el proceso de transición no se consolida. El temor es que la remoción de sanciones les permita expandir su influencia sin garantías de reforma real.
En Siria, la medida ha sido interpretada como un reconocimiento tácito al nuevo liderazgo opositor. Los medios estatales, ahora bajo control de un gobierno interino surgido tras la caída de Assad, celebraron la decisión como “una señal de que el mundo reconoce el derecho del pueblo sirio a una nueva era”.
El futuro de HTS y de la relación entre Siria y Occidente dependerá de su capacidad para mantener la moderación, garantizar seguridad en sus territorios y avanzar hacia una gobernabilidad inclusiva. Washington, por su parte, observa con cautela y se reserva el derecho de revertir la medida si el grupo incumple sus compromisos.
La retirada de HTS de la lista de grupos terroristas puede marcar el inicio de una nueva etapa en Siria. Pero el camino hacia una paz duradera aún está lleno de incertidumbre.